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El proyecto de la Ruta Íberos recupera una veintena de yacimientos arqueológicos, con una inversión de 500.000 euros

. lunes, 6 de abril de 2009

El proyecto de la Ruta Iberos ha recuperado una veintena de yacimientos arqueológicos en los últimos años. El Gobierno de Aragón ha invertido más de 500.000 euros tanto en excavaciones como en programas de investigación.

   La Ruta está gestionada por un Consorcio formado en 2007 y en el que participan 22 entidades locales además del Departamento de Cultura a través de la Dirección General de Patrimonio.
   Precisamente, la consejera de Educación, Cultura y Deporte, María Victoria Broto, visitó hoy la Ruta Iberos en el Bajo Aragón, un proyecto que puso en marcha el ejecutivo autonómico en 2004 en colaboración con ayuntamientos, comarcas, grupos Leader y la Diputación Provincial de Teruel.
   En los últimos años se han recuperado una veintena de yacimientos arqueológicos de época ibérica, la mayor parte de ellos excavados desde principios del siglo XX y se está creando una red de 11 Centros de Visitantes como el de Alcorisa, Azaila, Alloza, Calaceite, Mazaleón, Oliete y Valdetormo, mientras están en fase de ejecución los de Alcañiz, Andorra y Caspe.
   El Gobierno de Aragón ha invertido desde 2005 más de 500.000 euros en la recuperación de los yacimientos, muchos de los cuales estaban abandonados desde hace décadas. Además ha destinado 300.000 a la creación del Consorcio que gestiona actualmente la Ruta. Éste, actualmente, está comprando los terrenos en los que se encuentran ubicados los yacimientos que hasta ahora estaban en manos privadas asegurando de esta forma su protección.
   La Rita Iberos en el Bajo Aragón la forman 11 localidades y 10 yacimientos: El Palao, el Taratrato y el Cascarujo, en Alcañiz; El Cabezo de la Guardia, en Alcorisa; El Cabo, en Andorra; el Cabezo de Alcalá, en Azaila; San Antonio y Tossal Redó, en Calaceite; La Tallada y La Loma de los Brunos, en Caspe; Els Castellans, en Cretas-Calaceite; en los Hornos cerámicos de Mas Moreno y El Olmo, en Fonz-Calanda; San Cristóbal y El Piura del Barranc Fondo, en Mazaleón; El Palomar y Cabezo San Pedro, en Mazaleón; El Palomar y Cabezo San Pedro, en Oliete, y Torre Cremada y Tossal Montañés, en Valdetormo.

Fuente: Europa Press

La Carència de Turís dominaba 64 poblados de la época íbero-romana: Kili Ibérica

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E. MORA / X. PÉREZ/

El yacimiento arqueológico de la Carència de Turís ha sido catalogado por los especialistas como uno de los más importantes del época iberorromana tanto por su extensión, hallazgos y por su área de influencia, ya que se han estudiado cerca de 70 asentamientos alrededor de esta gran ciudad prehistórica que demuestra su magnitud en el territorio valenciano.

Rosa Albiach, arqueóloga y directora de las excavaciones que se realizan todos los veranos en este asentamiento, realizó recientemente una conferencia en Turís donde dio a conocer los últimos estudios de la Carència.

En el siglo VI antes de Cristo se consolidó y se estabilizó el poblado ibérico con cinco asentamientos, y más tarde, en el IV, se considera el gran momento de la cultura ibérica en el territorio al crearse un recinto fortificado con construcciones en su interior. El hallazgo de esculturas refuerza su entidad como centro donde viviría la aristocracia local.

De los siglos II y I a.C. se han encontrado 22 yacimientos con materiales cerámicos ibéricos y romanos, se señala un índice de ocupación mayor que antes y tienen, por tanto, una mayor explotación.

Hay vestigios por toda la ciudad que muestran signos de defensa, resistencia, incendio y destrucción. Según Albiach, la Carència sería la llamada ciudad perdida, Kili, y uno de los elementos que demuestran su importancia es la cerámica de importación que demuestra el comercio con Grecia y Roma.

También se han hallado otros veinte yacimientos o explotaciones con abundante terreno en manos de un solo propietario (villae rusticae) del siglo I después de Cristo.

En cuanto al territorio, Albiach destacó que durante la Edad de Hierro e Ibérico Antiguo la ocupación fue escasa, pero con la llegada del Ibérico Pleno aumentó la ocupación entre el interior y la costa.

Se produjeron 11 nuevos asentamientos junto a fuentes, pasos naturales y vertientes junto a barrancos y aparecieron nuevas aldeas.

Llegaron los romanos y con ellos los asentamientos más pequeños fueron desapareciendo, pero el territorio fue ocupándose y explotándose de una manera amplia.

Las investigaciones suponen que contrariamente a lo que se había pensado hasta ahora, La Carència no sería un poblado, sino que podría tratarse de una ciudad, que al parecer llegó a su fin después de una guerra civil y de la toma del control por parte de Pompeyo.

Equipos de trabajo
El equipo de trabajo ha estado formado desde el año 2001 por infinidad de personas: estudiantes de arqueología, topógrafos, geofísicos o geomorfológicos.

Las investigaciones las lleva a cabo el Servicio de Investigación Prehistórico (SIP) de la Diputación de Valencia. Los trabajos se reanudarán en unos cuantos meses, y para que los turisanos puedan conocer mucho mejor este BIC (Bien de Interés Cultural) se organizarán excursiones.

Hallan los restos más antiguos de la urbe actual en el solar de Ruaya

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El solar de la calle Ruaya donde el año pasado apareció la construcción más antigua de la Valencia actual, una balsa íbera del siglo II a. C., sigue dando sorpresas. Una vez retomadas las excavaciones arqueológicas tras un parón de casi un año, los especialistas han descubierto otra fosa de época íbera repleta de restos todavía más pretéritos: cerámica del siglo IV a. C., el material más arcaico de la ciudad actual.
Según los expertos consultados por este periódico, el hallazgo no pone en entredicho la fundación de la urbe por parte de los romanos, aunque sí evidencia la presencia humana en la zona y revela que las tierras no estaban desocupadas, sino que había asentamientos ibéricos en el área, más o menos cercanos a lo que luego sería el núcleo fundacional de Valencia.
El descubrimiento se ha llevado a cabo en el sector central de la parcela en la que se construirá un aparcamiento subterráneo. La fosa donde los arqueólogos han encontrado los restos es un pozo de planta ortogonal, anulado y colmatado en el siglo IV a. C., según fuentes municipales. En concreto, la estructura está rellena de arena arcillosa entremezclada con cerámica, restos de fauna -jabalíes, ciervos, ovicápridos y aves- y útiles de esa época.
El pozo se ha excavado de forma puntual, ya que el resto del solar continúa estancado en los niveles almohades e islámicos. La pretensión de los arqueólogos es desenterrar paulatinamente la parcela hasta sacar a la luz todos los restos romanos y luego bajar hasta llegar al material íbero. De esta forma podrán estudiar mejor los hallazgos que realicen en las dos épocas más arcaicas.
Los trabajos en el solar de la calle Ruaya se retomaron el pasado enero tras permanecer paralizados casi un año por el inesperado hallazgo de restos íberos, unos descubrimientos que han obligado a prolongar la excavación y aumentar su presupuesto, que actualmente ya alcanza el millón de euros.

Fuente : Levante-EMV.com

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