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El origen indígena del castro de Pendia

. miércoles, 8 de abril de 2009

Antonio García y Bellido excavó en los años cuarenta del pasado siglo el conjunto de viviendas del interior del recinto amurallado del castro de Pendia, en Boal. Desde entonces ha habido dos corrientes interpretativas del momento fundacional del asentamiento, un debate que acaba de darse por zanjado con los datos obtenidos tras los últimos trabajos de consolidación y acondicionamiento de las estructuras del castro. Esa intervención ha permitido constatar el origen indígena del yacimiento y la ocupación del poblado entre los siglos IV y I antes de nuestra era.
La historia arqueológica de Pendia parte de mediados del siglo XX. En ese primer momento se profundizó en el estudio de las cabañas, quedando casi intactas las murallas defensivas y los fosos.
A partir de esas actuaciones el poblado adquirió una gran fama gracias a los estudios publicados por Juan Uría Ríu y García y Bellido. Sin embargo, fue muy poco lo que se indagó sobre este primitivo poblado de Boal hasta la puesta en marcha del plan arqueológico del Navia-Eo.
Las nuevas intervenciones, dirigidas por Ángel Villa Valdés y Fernando Rodríguez del Cueto y promovidas por la Consejería de Cultura y el Ayuntamiento de Boal, constataron una importante degradación en las estructuras, potenciada en parte por las visitas y no menos por el crecimiento invasor de la vegetación que fue arrasando lo poco que había dejado en pie la primera excavación arqueológica, los expolios y la exposición de los muros a la intemperie.
El castro de Pendia fue, dada la precaria situación que presentan sus ruinas, uno de los primeros objetivos del plan arqueológico de la cuenca del Navia. Los trabajos desarrollados durante los últimos años se han planteado para exhumar la totalidad de las estructuras y profundizar en el conocimiento de sus contenidos de cara a una fidedigna restauración.
En ese proceso se ha confirmado la presencia de elementos inéditos de relevancia en la interpretación y conocimiento histórico del yacimiento, datos que han servido para corroborar que la fundación del poblado se remonta a la Edad del Hierro, varios siglos antes de que se consumara la conquista romana de los territorios tramontanos.
El origen y antigüedad del asentamiento de Pendia fue durante mucho tiempo causa de confrontación entre investigadores. El desacuerdo estaba sustentado en dos realidades: por un lado, la que presentaban los materiales exhumados, de una antigüedad que hacía pensar en un primer poblamiento prerromano y, de otro, la naturaleza de las estructuras constructivas de características y cronología plenamente romana.
Para algunos arqueólogos no había lugar a la duda: los materiales más antiguos no contaban con un contexto fiable, lo que claramente se inclinaba a favor de la posición que defendía el origen en época romana, es decir, a partir del siglo I. Según este criterio, Pendia había nacido como un asentamiento romano vinculado a las explotaciones auríferas de las montañas del Occidente. Pero esta tesis, al igual que sucediera en otros poblados prerromanos del Occidente, ha podido desmontarse en los últimos años gracias a las rigurosas investigaciones proyectadas en toda la zona.
La tipología constructiva de las cabañas y de los edificios termales, así como la estratigrafía de otros materiales hablan de una ocupación prolongada y de un origen antiguo. Todo ello ha quedado probado con las dataciones de varias muestras que confirman la ocupación entre los siglo IV y I a. de C.

Un georradar revela la existencia de más edificaciones en la Magdalena

. martes, 7 de abril de 2009

«Aún hay mucho que descubrir antes de pasar a la puesta en valor» del Castro de la Mesa o de la Magdalena, según explicó ayer Enrique Soto, primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Soto y uno de los impulsores de la excavación de este asentamiento prerromano. A falta de que se presenten los resultados de la segunda campaña de excavación, acometida este verano, Soto señaló que éstos son «muy buenos y apuntó que los que se conozcan en el futuro no defraudarán con respecto a lo que ha aparecido hasta el momento.
El concejal de la UPL realizó estas declaraciones de que el viernes el Instituto Leonés de cultura diera a conocer su presupuesto para el año 2009, que destinará 35.000 euros a continuar con los trabajos en la Magdalena, en una tercera campaña que complementará a las acometidas en el 2006 y en el que ahora se despide.
Desde el Ayuntamiento de Astorga aún no se facilitan fechas para la puesta en valor de este yacimiento de Castrillo de los Polvazares, ante «la necesidad de que los especialistas tengan un conocimiento muy exhaustivo de lo que allí hay. De la misma manera, todo el conocimiento adquirido deberá difundirse para, luego, conseguir que el público pueda visitar el castro», declaró Soto.
Los descubrimientos, según el concejal, remiten a la Edad de Hierro y a las primeras poblaciones de época romana. Por otra parte, el empleo del georradar en una segunda campaña que sufragó al completo la Diputación, con un coste de 74.000 euros, ha desvelado la existencia de «otras poblaciones de época romana en los alrededores del castro», que será preciso excavar.
Soto señaló que es posible que los resultados de la excavación, sobre los que trabajan los arqueólogos en estos momentos, se presenten «en León capital» y señaló que el Ayuntamiento buscará otras líneas de financiación para continuar con este proyecto.

El yacimiento de Arroyomolinos incluye restos de 100 personas

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Las excavaciones arqueológicas en la necrópolis romana de Arroyomolinos, junto a Móstoles, siguen dando frutos cuatro años después de su revelación: restos de hasta 100 individuos han sido documentados tras ser localizados en fosas bajo la superficie de 13 hectáreas excavada por el equipo de arqueólogos Área, por encomienda de la Comunidad, en una actuación previa a la construcción allí de una superficie comercial.
El verano pasado, los arqueólogos descubrieron un mausoleo pétreo que contenía dos sarcófagos romanos, de 800 y 100 kilos de peso, con restos humanos de un patricio y de un niño, respectivamente, y vestigios de siete individuos más. La extracción del contenido del mausoleo data de enero de 2009. Empero, el mayor número de restos, hasta el centenar, procede de las numerosas fosas que forman parte del yacimiento que contiene vestigios humanos allí sepultados en una etapa que abarca desde la época altoimperial romana hasta la Edad Media.

El proyecto de la Ruta Íberos recupera una veintena de yacimientos arqueológicos, con una inversión de 500.000 euros

. lunes, 6 de abril de 2009

El proyecto de la Ruta Iberos ha recuperado una veintena de yacimientos arqueológicos en los últimos años. El Gobierno de Aragón ha invertido más de 500.000 euros tanto en excavaciones como en programas de investigación.

   La Ruta está gestionada por un Consorcio formado en 2007 y en el que participan 22 entidades locales además del Departamento de Cultura a través de la Dirección General de Patrimonio.
   Precisamente, la consejera de Educación, Cultura y Deporte, María Victoria Broto, visitó hoy la Ruta Iberos en el Bajo Aragón, un proyecto que puso en marcha el ejecutivo autonómico en 2004 en colaboración con ayuntamientos, comarcas, grupos Leader y la Diputación Provincial de Teruel.
   En los últimos años se han recuperado una veintena de yacimientos arqueológicos de época ibérica, la mayor parte de ellos excavados desde principios del siglo XX y se está creando una red de 11 Centros de Visitantes como el de Alcorisa, Azaila, Alloza, Calaceite, Mazaleón, Oliete y Valdetormo, mientras están en fase de ejecución los de Alcañiz, Andorra y Caspe.
   El Gobierno de Aragón ha invertido desde 2005 más de 500.000 euros en la recuperación de los yacimientos, muchos de los cuales estaban abandonados desde hace décadas. Además ha destinado 300.000 a la creación del Consorcio que gestiona actualmente la Ruta. Éste, actualmente, está comprando los terrenos en los que se encuentran ubicados los yacimientos que hasta ahora estaban en manos privadas asegurando de esta forma su protección.
   La Rita Iberos en el Bajo Aragón la forman 11 localidades y 10 yacimientos: El Palao, el Taratrato y el Cascarujo, en Alcañiz; El Cabezo de la Guardia, en Alcorisa; El Cabo, en Andorra; el Cabezo de Alcalá, en Azaila; San Antonio y Tossal Redó, en Calaceite; La Tallada y La Loma de los Brunos, en Caspe; Els Castellans, en Cretas-Calaceite; en los Hornos cerámicos de Mas Moreno y El Olmo, en Fonz-Calanda; San Cristóbal y El Piura del Barranc Fondo, en Mazaleón; El Palomar y Cabezo San Pedro, en Mazaleón; El Palomar y Cabezo San Pedro, en Oliete, y Torre Cremada y Tossal Montañés, en Valdetormo.

Fuente: Europa Press

Parque arqueológico: Castillo de Doña Blanca

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Juan Clavero

La gente no suele apreciar lo que tiene más cerca, lo percibe como algo cotidiano y sin valor. Y eso es lo que ocurre con la Sierra de San Cristóbal y el adyacente yacimiento arqueológico del Castillo de Doña Blanca. En cualquier país del centro o norte de Europa se hubiera ya rehabilitado toda la zona adecuándola para las visitas y creando un gran centro arqueológico.

Es inexplicable el desconocimiento que existe entre la población de El Puerto y entre los responsable políticos municipales del valor de los yacimientos históricos que atesora esta pequeña sierra. Hasta la Sierra de San Cristóbal llegaba hace poco más de 2.000 años el amplio estuario del Guadalete; esta estratégica posición hizo que se utilizara para el asentamiento de diversos pueblos. Aquí se ha desarrollado parte de la historia de la Bahía de Cádiz. Se han hallados restos de la edad del cobre, bronce final, turdetana, fenicia, romana, almohade, culminando con la torre del siglo XV que da nombre al gran tesoro arqueológico de la sierra, el yacimiento del Castillo de Doña Blanca. Aquí se ha excavado una ciudad fenicia que estuvo poblada desde el siglo VIII hasta finales del III antes de nuestra era, conformando parte del complejo de Gadir, es decir, de la ciudad más antigua de occidente. Sobre la ciudad, y ocupando una extensa ladera de la sierra, se extiende una necrópolis prácticamente desconocida. Si a todo ello le sumamos que también se ha encontrado la que pasa por ser la bodega más antigua de la provincia y existen numerosas cuevas canteras de una enorme belleza y potencial turístico, no se explica que la sierra siga siendo un lugar marginal, desconocido, abandonado, malherido y destripado por canteras y décadas de desidia.

Hace unos días asistí a una conferencia del profesor Diego Ruiz Mata en la que planteó el proyecto de convertir toda esta zona en un gran parque arqueológico. Pocas propuestas tienen tanta fuerza cultural, social y medioambiental como esta. Se trata de rehabilitar los yacimientos arqueológicos, reforestar la sierra y adecuarla para su uso público. En momentos de crisis, he aquí un proyecto innovador que puede convertirse en el principal atractivo turístico de nuestro municipio, potenciando la cultura a la vez que se genera empleo y actividad económica.
 

Declaran zona arqueológica el Yacimiento de Cerro Colorao entre Benahavís y Marbella

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El Consejo de Gobierno de la Junta declaró hoy inscribir en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, con la categoría de Zona Arqueológica, el yacimiento de Cerro Colorao, ubicado en los términos municipales de Benahavís y Marbella (Málaga).

Este asentamiento, fundado en el siglo IV a.C. por pobladores mastienos y convertido después en ciudad púnica y romana, es de especial interés para la investigación de las transformaciones sufridas por las ciudades del ámbito cartaginés durante las Guerras Púnicas, así como para el estudio de la génesis de la romanización en la zona oriental del Estrecho de Gibraltar.
La zona arqueológica declarada ocupa una extensión de 7.319 metros cuadrados, a la que se añade un entorno de protección de 53.846 metros cuadrados que abarca todo el cerro en el que se ubica.

De acuerdo con el material excavado, el asentamiento de Cerro Colorao surgió con una finalidad productiva vinculada a la explotación de los recursos marinos, especialmente la elaboración de salazones. En época púnica, entre el 240 y 237 a.C, el poblado cambió totalmente su fisonomía urbanística para convertirse en un 'oppidum' o asentamiento amurallado. Las intervenciones en el yacimiento han conseguido exhumar los cimientos y parte del alzado de la muralla, así como una de las entradas y los restos de un pequeño torreón. Dentro del recinto se han excavado desde estructuras aisladas a restos de unidades más complejas (habitaciones y edificios).
Tras la conquista romana en 206 a.C., el poblado sufrió una nueva remodelación urbanística que transformó los ejes de la ciudad. De este periodo se han encontrado abundantes materiales cerámicos, fundamentalmente ánforas.
 
Fuente:  Diario Sur

La Carència de Turís dominaba 64 poblados de la época íbero-romana: Kili Ibérica

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E. MORA / X. PÉREZ/

El yacimiento arqueológico de la Carència de Turís ha sido catalogado por los especialistas como uno de los más importantes del época iberorromana tanto por su extensión, hallazgos y por su área de influencia, ya que se han estudiado cerca de 70 asentamientos alrededor de esta gran ciudad prehistórica que demuestra su magnitud en el territorio valenciano.

Rosa Albiach, arqueóloga y directora de las excavaciones que se realizan todos los veranos en este asentamiento, realizó recientemente una conferencia en Turís donde dio a conocer los últimos estudios de la Carència.

En el siglo VI antes de Cristo se consolidó y se estabilizó el poblado ibérico con cinco asentamientos, y más tarde, en el IV, se considera el gran momento de la cultura ibérica en el territorio al crearse un recinto fortificado con construcciones en su interior. El hallazgo de esculturas refuerza su entidad como centro donde viviría la aristocracia local.

De los siglos II y I a.C. se han encontrado 22 yacimientos con materiales cerámicos ibéricos y romanos, se señala un índice de ocupación mayor que antes y tienen, por tanto, una mayor explotación.

Hay vestigios por toda la ciudad que muestran signos de defensa, resistencia, incendio y destrucción. Según Albiach, la Carència sería la llamada ciudad perdida, Kili, y uno de los elementos que demuestran su importancia es la cerámica de importación que demuestra el comercio con Grecia y Roma.

También se han hallado otros veinte yacimientos o explotaciones con abundante terreno en manos de un solo propietario (villae rusticae) del siglo I después de Cristo.

En cuanto al territorio, Albiach destacó que durante la Edad de Hierro e Ibérico Antiguo la ocupación fue escasa, pero con la llegada del Ibérico Pleno aumentó la ocupación entre el interior y la costa.

Se produjeron 11 nuevos asentamientos junto a fuentes, pasos naturales y vertientes junto a barrancos y aparecieron nuevas aldeas.

Llegaron los romanos y con ellos los asentamientos más pequeños fueron desapareciendo, pero el territorio fue ocupándose y explotándose de una manera amplia.

Las investigaciones suponen que contrariamente a lo que se había pensado hasta ahora, La Carència no sería un poblado, sino que podría tratarse de una ciudad, que al parecer llegó a su fin después de una guerra civil y de la toma del control por parte de Pompeyo.

Equipos de trabajo
El equipo de trabajo ha estado formado desde el año 2001 por infinidad de personas: estudiantes de arqueología, topógrafos, geofísicos o geomorfológicos.

Las investigaciones las lleva a cabo el Servicio de Investigación Prehistórico (SIP) de la Diputación de Valencia. Los trabajos se reanudarán en unos cuantos meses, y para que los turisanos puedan conocer mucho mejor este BIC (Bien de Interés Cultural) se organizarán excursiones.

Los arqueólogos buscarán vestigios para determinar si Rafelcofer fue capital ibérica de la comarca

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Zoa Sanz

La comarca de la Safor estuvo muy poblada durante la época ibérica (del VI al II antes de Cristo). Había grandes enclaves urbanos, pequeñas aldeas y casas de campo o masías. Sin embargo, las dos ciudades ibéricas más importantes eran Bairén (emplazamiento del actual castillo que lleva su mismo nombre y que conserva la denominación ibérica) y El Rabat (en Rafelcofer).

El equipo de expertos encabezado por el Jefe de los Estudios Arqueológicos de la Diputación Provincial de Valencia, José Aparicio, podría reanudar las excavaciones después de treinta años en este último municipio.

El objetivo sería conocer el poblado en su mayor extensión, averiguar el origen del yacimiento y determinar si realmente fue la capital de la comarca.

"La posición de la ciudad y su extensión son dos aspectos clave que llevan a pensar que El Rabat fue uno de los municipios más relevantes y que pudo llegar a disputarse la capitalidad de la comarca con Bairén", argumentó Aparicio.

El jefe de Arqueología mantuvo hace varias semanas una reunión con la alcaldesa de Rafelcofer, Mari Carmen Pérez, para conversar sobre las próximas excavaciones en el yacimiento. "Queremos saber con exactitud cuál fue el origen de la ciudad ibérica, conocer cuándo se abandonó", subrayó el arqueólogo.

La máxima autoridad municipal de Rafelcofer solicita que se vuelva a excavar en esta zona. De hecho, tiene previstas varias entrevistas con autoridades de la Conselleria y de Patrimonio para conseguir subvenciones y poder reiniciar los trabajos.

La actual alcaldesa siempre se ha interesado por recuperar este enclave arqueológico porque considera que se ha de realzar su importancia. De momento, Pérez ya ha pedido ayudas económicas a Ruralper para acondicionar la subida a la montaña de El Rabat.


Casas del siglo II al I a. C.
Los restos de las casas que aparecieron a partir de 1980 son del siglo II al I antes de Cristo. "Queremos saber si el poblado tiene una fundación anterior, hacia el siglo IV o V", dijo Aparicio. Precisamente, esta época se corresponde con el momento fundacional de las ciudades antiguas. El experto sospecha que este enclave es la continuación de un poblado de la Edad de Bronce Valenciano.

Los especialistas creen que la zona que se ha excavado es un área marginal con respecto al núcleo original y central del poblado ibérico que debió asentarse inicialmente en la parte más elevada del Este del cerro. Al estar a las afueras, albergaría departamentos dedicados al almacenaje de víveres u objetos de trabajo.


Cerámica ibérica
Los especialistas esperan encontrar "mucha" cerámica ibérica, la cual se caracteriza por estar decorada con motivo fitomorfos (elementos que representan la forma de un vegetal o planta) o de humanos y animales, como por ejemplo, caballos.

En anteriores campañas arqueológicas se produjeron hallazgos de este tipo; sin embargo, la cerámica apareció en general muy fragmentada. Por este motivo, ahora los expertos opinan que la cerámica que puede salir a la luz podría estar mejor conservada.

La cerámica ibérica es de mejor calidad en el estrato intermedio, "aunque en todos los niveles se hallan frecuentes ejemplares de los llamados 'de cocina'".

También salieron a la luz diferentes muros y habitáculos ibéricos, correspondientes al primer asentamiento del lugar.

Buena parte de los hallazgos se encuentran en la actualidad en el Museo de Rafelcofer. La alcaldesa manifestó que le gustaría rehabilitarlo "para que tuviera mejores condiciones".


Un poblado en el cerro
Con los nombres de Rabat, Montaña de la Creu y El Perico se conoce un elevado cerro en cuya cima se reparten los términos de Rafelcofer, L'Alqueria de la Comtessa y la Font d'en Carròs.

Se encuentra frente al Castell de Rebollet, presenta empinadas y abruptas laderas que proporcionan una excelente defensa natural al lugar.

Así lo señala José Aparicio en la publicación La labor de la Sección de Estudios Arqueológicos Valencianos de la Diputación Provincial de Valencia hasta 2005 III Ibérico que se ha terminado de editar. "La cima plana y parte de la vertiente Sur y Norte están ocupadas por los restos de lo que debió ser una gran población ibérica con nombre desconocido", apunta el experto.

Hasta la actualidad se han realizado tres campañas de excavación. Se trata de las primeras efectuadas en un poblado ibérico comarcal.

En la primera cata se descubrió "con bastante claridad" una estancia que formaría parte de una vivienda ibérica y que estaría dedicada a lugar de almacenaje de granos.

Junto a este habitáculo, en el que se hallaron también vestigios de muros, apareció un ánfora romana de considerables dimensiones y otra, en un rellano de tierra.

A juicio de José Aparicio, "será necesario continuar excavando para conocer los accesos al poblado, ya que hay un momento en que la muralla que envolvía al enclave se interrumpe".

Asimismo, sobre unos 50-60 metros de profundidad apareció un suelo "groseramente" empedrado, que quizás fuera el firme de algún compartimiento dedicado a almacenaje. "Nos gustaría conocer con claridad lo que representa este sector en el conjunto del poblado".

José Aparicio remarcó que el yacimiento es un asentamiento perteneciente a una época muy romanizada.

Los especialistas no creen que supere a la segunda centura A.C. tras estudiar los materiales hallados.

Todas las dudas e incógnitas que en la actualidad se están planteando los expertos se despejarán cuando los arqueólogos investiguen y realicen las excavaciones en la zona de El Rabat.

Fuente: Las Provincias

Descubren un yacimiento de la Edad del Hierro bajo la ermita del Casuar

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Bajo la ermita del Casuar, en las Hoces del río Riaza, existió un yacimiento arqueológico de la Primera Edad del Hierro (en torno a 500 años antes de Jesucristo). A esta conclusión han llegado los arqueólogos de la empresa Aratikos que acaban de concluir una excavación, encargada por la Junta de Castilla y León, a través de la Fundación Patrimonio Natural.
Ángel Palomino, de Aratikos, ha asegurado que los restos hallados pertenecen a la denominada cultura “Soto de Medinilla”. “Todo el yacimiento está muy alterado; el material aparece descontextualizado”, añadió el técnico. De acuerdo con sus explicaciones, las cerámicas descubiertas, realizadas a mano y de factura tosca, cuentan —en algunos casos— con decoraciones hechas con los dedos. “Previsiblemente, los habitantes prehistóricos de este poblado fueron grupos de agricultores y ganaderos que se asentaron en el fondo del valle del río Riaza”, considera Palomino, quien también negó haber encontrado estructuras arquitectónicas de la Primera Edad del Hierro en el yacimiento.
La excavación en el Casuar era la primera parte de un proyecto de rehabilitación integral del edificio, levantado a finales del siglo XII.
Colindante a la ermita existió una aldea, Casuar, de la que hay noticias desde el siglo X, cuando el conde Fernán González la donó al monasterio benedictino de San Pedro de Arlanza (Burgos).
En las excavaciones realizadas poor la empresa Aratikos han aparecido tumbas, datadas por los técnicos en los siglos XIV, XV y XVI. Diversas fuentes asocian el final del poblado con la Guerra de la Independencia, a inicios del siglo XIX, al atacar las tropas francesas invasoras el poblado por creer que allí se escondía el guerrillero Juan Martín “El Empecinado”.
En la actualidad, el Casuar, que está declarado como Monumento Histórico Artístico, se encuentra en estado de ruina. La ermita presenta la habitual estructura de tramo recto y ábside semicircular. Éste está dividido en tres calles separadas por dos columnas adosadas, con una pequeña ventana en la central y otras dos a cada lado del tramo recto. De acuerdo con la descripción de Julio Miguel Angulo López, autor del libro “Las ermitas en la provincia de Segovia”, su cabecera es de sillería, siendo la nave de mampostería a excepción de los recercados de las puertas de ingreso situadas al norte y sur, ésta última de pequeñas dimensiones. Sobre el muro de los pies existe una espadaña de piedra y dos huecos.
El Casuar es uno de los parajes más visitados de las Hoces del Riaza, ya que desde allí parten varias rutas de senderismo que recorren el parque natural. Los visitantes suelen acudir primero a la Casa del Parque, localizada en Montejo de la Vega de la Serrezuela, desde donde se les deriva a rutas donde pueden contemplar, entre otras especies, buitres leonados o alimoches.

Fuente: El Adelantado

Melilla seguirá con el estudio de su época fenicia hasta llegar a su origen

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El Gobierno de Melilla, a través del Instituto de Cultura Mediterránea (ICM), tiene previsto en 2009 continuar con las excavaciones en la Casa del Gobernador y con el estudio de la etapa fenicia de la ciudad, que la sitúan entre las urbes más antiguas de la zona.

En rueda de prensa, la consejera de Cultura, Simi Chocrón, y el presidente del ICM, Juan Bellver, han adelantado que se va a continuar indagando en la historia melillense, sobre todo, tras los hallazgos conseguidos el pasado año, con piezas que se han situado en el siglo VII a de C.

La intervención en la Casa del Gobernador, que iniciará su sexta campaña, pretende definir cómo y cuándo se produce la fundación de Melilla dentro de los horizontes fenicios.Estos datos, a los que se llegó el pasado año y en los que se quiere ahora profundizar, permiten situar a Melilla como una de las ciudades más antiguas del Mediterráneo occidental, así como un punto comercial fundamental en la época, junto con Ceuta y Cádiz.

"Este es uno de los yacimientos más ricos de la costa norteafricana", ha asegurado Chocrón, en referencia a la Casa del Gobernador, ubicada en Melilla la Vieja, que presenta unas "grandes posibilidades".

Al respecto, Juan Bellver ha asegurado que en la zona no se ha agotado la potencia arqueológica, por lo que hay importantes expectativas de hallazgos de piezas más antiguas al siglo VII a de C., que son las encontradas hasta ahora.

"Se puede ir más abajo todavía, aunque eso es una incógnita", ha dicho el responsable del ICM, quien ha afirmado que, en teoría, lo que hay debajo de los niveles intervenidos debe ser más antiguo, aunque es necesario excavar para saberlo.

Para llevar a cabo excavaciones de forma adecuada, la Consejería de Cultura, también en colaboración con el ICM, ha presentado el estudio para elaborar una carta arqueológica que permita tener una herramienta a la hora de poder llevar acciones de este tipo de forma ordenada.

Según Bellver, se trata no sólo de una obligación científica, sino también legal, con el objetivo de establecer una zonificación arqueológica a la hora de trabajar y también de permitir el desarrollo urbanístico de Melilla.

Los últimos hallazgos localizados en la ciudad datan del siglo I a de C. y han sido encontrados en las obras que se están realizando en los almacenes de las Peñuelas, donde se situarán los futuros museos melillenses.

Fuente: InfoMelilla.com

Vera de Moncayo inaugurará mañana un Centro de Interpretación del Poblado Celtíbero de la Oruña

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El presidente de la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ), Javier Lambán, inaugurará mañana sábado, 28 de marzo, en Vera de Moncayo el Centro de Interpretación del Poblado Celtíbero de la Oruña, creado con el fin de facilitar la comprensión de los restos arqueológicos llegados desde el yacimiento situado a escasos kilómetros.

El yacimiento es un extenso asentamiento celtibérico de la Segunda Edad del Hierro (siglos IV antes de Cristo a siglo I d.C). Aunque su nombre antiguo se desconoce, muchos autores afirman que podría tratarse de la antigua Turiaso celtibérica. Está ubicado entre el término municipal de Vera de Moncayo y Trasmoz y puede visitarse, ya que es una zona muy accesible.
A través de un montaje museológico moderno, divertido y didáctico, el visitante podrá conocer cómo, cuándo y por qué se asentó este pueblo al amparo del cercano Moncayo. Una casa celtíbera reconstruida a escala real, reproducciones de piezas celtíberas mediante realidad virtual y 3D y una historia narrada por un viejo fantasma, acompañan el recorrido.
El centro también mostrará piezas auténticas de hierro y cerámica, localizadas por los jesuitas que habitaron el Monasterio de Veruela y, mucho más tarde, por una escuela-taller de restauración impulsada en los años 80 por la Diputación de Zaragoza para intervenir en la rehabilitación del cenobio.
Una selección de las numerosas piezas que se han conservado, han sido cedidas por la DPZ para su exhibición en el centro, entre las que destaca una vasija de unos 80 centímetros, conservada en su totalidad.
El equipamiento cuenta con una superficie de 484 metros cuadrados dividida en dos plantas y ocupa una de las naves de la antigua cámara agraria, conservando su fachada de piedra. Tanto el centro, como el propio yacimiento, será un atractivo más para los visitantes del Moncayo, el Monasterio de Veruela y su futuro Parador Nacional, según su alcaldesa, María Ángeles Sánchez. En su ejecución han participado ASOMO (Asociación para el Desarrollo del Somontano de Moncayo), la Diputación de Zaragoza y el Ayuntamiento de Vera.
 
Fuente: Europa Press

Inaugurado un yacimiento de vestigios carpetanos en Rivas.

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El yacimiento visitable de Miralrío, situado en el municipio de Rivas Vaciamadrid, ha abierto sus puertas al público. En él se encuentran los restos de un poblado ocupado durante la II Edad del Hierro fechado entre los siglos IV y II antes de Cristo y constituye uno de los pocos vestigios conservados y que se pueden visitar del pueblo carpetano.
El yacimiento fue descubierto y excavado en 1996 y está enclavado dentro del núcleo urbano del municipio. Se han llevado a cabo varias actuaciones para acondicionarlo e incluirlo dentro del Plan de Yacimientos Visitables de la Comunidad de Madrid para promover la exposición del patrimonio arqueológico y paleontológico de un modo didáctico y accesible.
Estas actuaciones han consistido en la excavación arqueológica de los restos existentes, la consolidación de los mismos para su mejor conservación, el estudio geotécnico del terreno, la construcción de la cubierta para proteger el asentamiento, el tratamiento de los suelos del interior y del entorno inmediato a la casa carpetana y, por último, la ejecución del proyecto museográfico.
El Yacimiento de Miralrío abrirá una vez al mes, con visitas guiadas, aunque en función de la demanda del público, el Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid estudiará la ampliación de la frecuencia de visitas.
Fuente El Mundo

Hallan los restos más antiguos de la urbe actual en el solar de Ruaya

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El solar de la calle Ruaya donde el año pasado apareció la construcción más antigua de la Valencia actual, una balsa íbera del siglo II a. C., sigue dando sorpresas. Una vez retomadas las excavaciones arqueológicas tras un parón de casi un año, los especialistas han descubierto otra fosa de época íbera repleta de restos todavía más pretéritos: cerámica del siglo IV a. C., el material más arcaico de la ciudad actual.
Según los expertos consultados por este periódico, el hallazgo no pone en entredicho la fundación de la urbe por parte de los romanos, aunque sí evidencia la presencia humana en la zona y revela que las tierras no estaban desocupadas, sino que había asentamientos ibéricos en el área, más o menos cercanos a lo que luego sería el núcleo fundacional de Valencia.
El descubrimiento se ha llevado a cabo en el sector central de la parcela en la que se construirá un aparcamiento subterráneo. La fosa donde los arqueólogos han encontrado los restos es un pozo de planta ortogonal, anulado y colmatado en el siglo IV a. C., según fuentes municipales. En concreto, la estructura está rellena de arena arcillosa entremezclada con cerámica, restos de fauna -jabalíes, ciervos, ovicápridos y aves- y útiles de esa época.
El pozo se ha excavado de forma puntual, ya que el resto del solar continúa estancado en los niveles almohades e islámicos. La pretensión de los arqueólogos es desenterrar paulatinamente la parcela hasta sacar a la luz todos los restos romanos y luego bajar hasta llegar al material íbero. De esta forma podrán estudiar mejor los hallazgos que realicen en las dos épocas más arcaicas.
Los trabajos en el solar de la calle Ruaya se retomaron el pasado enero tras permanecer paralizados casi un año por el inesperado hallazgo de restos íberos, unos descubrimientos que han obligado a prolongar la excavación y aumentar su presupuesto, que actualmente ya alcanza el millón de euros.

Fuente : Levante-EMV.com

Hurgando en las entrañas del castro

. miércoles, 1 de abril de 2009

A lo largo de dos campañas de verano, en 2007 y 2008, un grupo de historiadores, arqueólogos, estudiantes y profesores han realizado excavaciones con el objetivo de identificar el castro de El Castillón, en Santa Eulalia de Tábara. El proyecto parte de dos jóvenes investigadores, José Carlos Sastre y Oscar Rodríguez, interesados en poner en valor la riqueza arqueológica de la provincia; y, en este caso concreto, buscar la base original del castro y su relación con otros castros de la zona. La primera cata permitió poner al descubierto los restos de una fragua y vestigios de pintura esquemática. La segunda campaña ha reforzado los hallazgos y sacado a la luz una casamata asociada a la muralla principal de la construcción y se identifica la presencia de varios niveles de poblamiento.
I. B. En el verano de 2007, un equipo de arqueólogos dirigidos por los investigadores José Carlos Sastre Blanco y Oscar Rodríguez Monterrubio comenzaron los primeros trabajos para identificar el castro de El Castillón, no lejos de Santa Eulalia de Tábara y en el Camino de Santiago mozárabe, como un yacimiento de relieve dentro del Proyecto de Investigación y Difusión sobre el Patrimonio Arqueológico de la Provincia de Zamora. A partir de ahí se pretendía empezar a fijar las coordenadas históricas del castro, como son los niveles de ocupación, el tipo de estructuras y la cultura o culturas predominantes.
El Proyecto de Investigación, promovido por estos dos jóvenes investigadores, es una alternativa independiente a la Universidad, que pretende revelar de forma global la riqueza arqueológica de la provincia. De ahí que las campañas que se realizan sean de corta duración y se disponga de escaso presupuesto; aunque se ha contado con el apoyo de algunas instituciones privadas, como la Fundación Caja Rural de Zamora, y públicas como los ayuntamientos de Moreruela de Tábara y Santa Eulalia de Tábara, además del trabajo de estudiantes (con el fin de adquirir experiencia de campo) y arqueólogos voluntarios (como un compromiso con este tipo de proyectos).
El contacto a través de Internet ha permitido contar con la colaboración de historiadores de diversa procedencia, tanto de universidades españolas como de la Unión Europea e incluso del otro lado del Atlántico, como Estados Unidos y Canadá: Patricia Fuentes (Universidad Complutense de Madrid), Beatriz Crespo (Universitat de Girona), Carlos Pino (Universidad Barcelona), Aidan Harte, Vivienne Ivers y Anita Pignali (University of Galway, Irlanda), Kevin Haugrud (University of Alberta, Canada), Hayley Nicholls (University of Bristol) Carlos Merino, Jaime de la Vega y Luis de Miguel (Universidad Autónoma de Madrid), Antonio Manuel (Instituto Politécnico de Beja, Portugal), Juliana Martínez (Wellesley College, Massachusets, EEUU), Judith López (Universidad Complutense de Madrid), Raquel Portilla (Universidad de Salamanca), Malgorzata Górecka y Agnieszka Adamczyk (University of Gdansk, Polonia), Igor Barrenetxea (Universidad del País Vasco), Miguel Brezames (Universidad de Valladolid), Ana Campos (Universidad de Coimbra, Portugal) y Eva González (Universidad de Salamanca). Esta internacionalización debe de hacernos valorar, una vez más, que «la labor de la Historia no conoce fronteras, ni nacionalidades sino que está al servicio del conocimiento del pasado».
El castro de El Castillón está situado en las alturas de un acantilado que permite tener una visión privilegiada del paisaje; en un día despejado se puede observar en la distancia varias decenas de kilómetros a la redonda. Dispone de un fácil acceso al agua del río Esla que lame sus pies y una amplia zona boscosa (compuesta principalmente por robles) para la caza. La ubicación del castro no era casual, tenía una importancia para controlar una amplia extensión de territorio. Con un simple reconocimiento visual se puede reconocer la singularidad y características que dieron a esta posición su preeminencia estratégica. Son unas 4 hectáreas de terreno definidas por un conjunto de grandes elementos de piedra sin argamasa de grandes bloques de cuarcita que conformaba el perímetro exterior de la fortificación y que alcanzaría los 6 metros de altura por unos 4 de anchura (aun hoy, de estar en pie, sería un conjunto realmente impresionante).
En su interior se pueden señalar diversos espacios definidos que permiten observar la disposición de las zonas de habitación y otras que no han sido todavía identificadas. La primera cata importante permitió poner al descubierto los restos de una estructura de planta circular que se identificó como una fragua gracias al descubrimiento de restos de escoria de metal asociadas a éste. Eso permitía una primera datación en la época tardoantigua, sobre los siglos III y IV, aunque es posible que en los estratos más profundos se puedan encontrar elementos de épocas anteriores procedentes de la Edad del Bronce.
Además, en un abrigo rocoso, bajo el castro, hay asociados de forma singular vestigios de pintura esquemática, con representaciones antropomorfas y digitaciones de colores rojizos, aunque algunos de estos motivos han sido dañados por coladas calcáreas que han cubierto una parte de estas pinturas. Todo ello, hace pensar en la existencia de rituales religiosos o/y de una primitiva expresión artística que revela los primeros rasgos esenciales del carácter creativo del ser humano en épocas primigenias.
La segunda campaña de 2008 ha querido reforzar los hallazgos obtenidos en la anterior, en la cata de la fragua, y extender las zonas de sondeo hacia otros puntos del castro, dando lugar a desvelar lo que podría definirse como una casamata asociada a la muralla principal (de unos cuatro metros de grosor), junto a uno de los tres vanos de acceso al castro, así como una zona de habitación.
La primera labor del arqueólogo, una vez localizado el lugar adecuado para excavar, gracias a los sondeos que se practican, es la más ingrata ya que ha de extraerse, a base de pico y pala, una primera capa de restos de derrumbe de paredes y techumbres hasta encontrar los primeros hallazgos de consideración. Estos son útiles de la vida cotidiana: cerámicas decoradas con motivos estampillados, ollas, cuentos, jarras, platos, cerámica (especialmente relevante es la Terra Sigillata Hispánica encontrada), vidrios, piezas líticas, escoria de metal, limas y piedras de pulir, etc. como fue el caso. Del mismo modo, al profundizar en la cata se aclara la funcionalidad de las distintas estructuras y sus sistemas constructivos, lo que permite establecer la cronología y los rasgos que pueden definir o identificar la presencia de varios niveles de poblamiento. A partir de ahí, el utillaje pasa a ser clasificado, catalogado y datado convenientemente. Para esto último, se ha contado con el laboratorio de materiales de la Universidad Complutense de Madrid, gracias a la colaboración del profesor Antonio José Antonio Criado.
Los investigadores resaltan la buena disposición del Ayuntamiento de Santa Eulalia de Tábara, facilitando las instalaciones de la antigua escuela municipal para albergar al grupo de historiadores. Debe de considerarse como la primera piedra para impulsar un proyecto más amplio que no debería de ser arrinconado por parte de las instituciones públicas, porque como señala el historiador Edgard H. Carr, «los hechos sólo hablan cuando el historiador apela a ellos», cuando es capaz de estudiar y evaluar su significado, cuando tiene la ocasión de hacerlo, cuando se posibilita su descubrimiento y se desvela su importancia en el conocimiento del pasado.

Hallan numerosos restos de cerámica en el castro de Peñas de la Cerca, en Rionegrito

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NATALIA SÁNCHEZ

Un grupo de jóvenes que realizan una excavación arqueológica en el castro de Peñas de la Cerca, en Rionegrito de Sanabria, han hallado numerosos restos de cerámica, cuyo edad deberán fijarse una vez concluido el trabajo de campo, aunque «podrían comprender desde la Edad de Bronce a la segunda Edad de Hierro», según indica Oscar Rodríguez Monterrubio, uno de los directores del yacimiento situado dentro del término municipal de Rosinos. El experto precisa que, «nos hemos encontrado más restos de los que en un principio esperábamos».
La iniciativa arqueológica, la primera que profundiza en el estudio del asentamiento de la Edad de Hierro, pretende ahondar en el conocimiento del sistema defensivo del castro y en el funcionamiento económico y social del poblado «mediante unas excavaciones que se llevarían a cabo durante varios años».
En los diez días que lleva en marcha el sondeo en el asentamiento fortificado sanabrés «ya apreciamos distintas líneas de la muralla y hemos descubierto muchos niveles estratigráficos», explica Óscar Rodríguez.
La investigación, autorizada por la Junta de Castilla y León, todavía sigue su curso, puesto que seguirán trabajando hasta el día 16 en el poblado de Peñas de la Cerca, situado en una pequeña loma a un kilómetro de Palacios de Sanabria. El proyecto arqueológico también incluye otros yacimientos en el castro de El Castillón, ubicado en el término municipal de Santa Eulalia de Tábara. En él «estudiaremos la pintura esquemática a través de la cronología, entre otros aspecto», indica uno de los directores del proyecto de investigación.
Tras el trabajo de campos los expertos deberán analizar cada una de las piezas y elaborar una memoria con las conclusiones que obtenga, detalla Rodríguez Monterrubio.
El estudio del patrimonio arqueológico protohistórico ha sido impulsado por los zamoranos Oscar Rodríguez Monterrubio , de la Universidad Autónoma de Madrid, y por José Carlos Sastre, de la Universidad de Salamanca. Ambos técnicos están elaborando sus tesis doctorales sobre los castros de Rionegritos y Santa Eulalia, respectivamente.
Estos expertos, tras un largo camino para contar con los permisos necesarios, contactaron con diversos estudiantes de Historia que, de manera «totalmente altruista», colaboran en las excavaciones y cuentan con el respaldo económico de la entidad Caja Rural.
En la actualidad trabajan en el yacimiento de castro de Peñas de la Cerca doce personas que cursan sus estudios en las las universidades de Salamanca, de Granada y de Madrid, mientras que para el segundo turno, que coincidirá con la labor en el yacimiento de Santa Eulalia de Tábara, cooperarán otros voluntarios, entre los que se incluye un estudiante irlandés, procedente de la Universidad de Cork.

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